Grano a grano se hacen los castillos de arena. Ola tras ola desaparecen. ¿Cómo sustraerse al influjo de la tierra y el agua que luchan en las tibias sábanas de nuestras costas?
24 de julio de 2006
M oo n
20 de julio de 2006
Todo cambia
“... Frente a los excesos de la música romántica surgió el impresionismo, y así también Machado no escribió versos como Bécquer, ni Apollinaire como Baudelaire, ni hoy comemos los pollos a la manera de Enrique VIII ni cocinamos a la usanza de Ruperto de Nola, cuyo clásico gato asado apenas si se expende en algunos puestos de "carnitas" de la ciudad de México.”12 de julio de 2006
Lo abominable es la intolerancia
Recuerdo una lección de tolerancia de mi abuela, quien defendió una vez, notablemente indignada, con tono airado a un personaje mítico:
"Pero, a ver, ¿cómo que el abominable hombre de las nieves? ¿Sólo porque es un monstruo es abominable? No, no debe ser..." 4 de julio de 2006
K Ô A N
28 de junio de 2006
Otro de León Felipe
27 de junio de 2006
Este pequeño texto lo encontré, sin buscarlo, como comentario en un blog donde hay una referencia interesante a un artículo curioso acerca de Borges. Lo recomiendo para leer.
26 de junio de 2006
Argentina peca. (Peca de plata)
"Lo séptimo, que también peca mortalmente cualquiera, que fingiendo saber poco jugar a la pelota, o a cualquier otro semejante juego atrae a jugar al que sabe mucho menos que él, o usa de falsos dados o cartas, con notable daño del con quien juega. Y el que diciendo más puntos de los que tiene gana, o no avisa al con quien juega, que se ha errado en contar perdiendo cosa notable por ello. Y el que toma la mano, o el primer lugar, sin ser suyo. Aunque los que miran y ven tales yerros, no parecen obligados, a avisar como el que juega, por la razón del manual."
Martin deAzpilcueta, Compendio del manual de confessores, ... - Valladolid, 1586 21 de junio de 2006
Cinnamomum verum
Un aroma picante y dulce a la vez. Un respiro de ansiedad y deseo juntos. Un destello rojo de sangre y moreno de piel. Canela que se bebe, canela que se mastica, canela que se esparce como un fino talco comestible sobre la piel, convirtiéndola en una duna alimenticia y mágica. Polvo suave y tejido recto de una madera comestible.
19 de junio de 2006
De eFe
Regreso a la tierra que está sobre un lago que se está achicando, dejando un vacío. Regreso a un cuarto vacío, a un cuarto menguante. Regreso al suelo en donde el cielo cae sobre mi cabeza y se puede poner gris y confundirse con las nubes densas y lentas que me nublan los ojos desde adentro. Estoy parado en el anonimato de la multitud y huele a un país antiguo. Estoy rodeado de ese país y de sus sonidos.
Cierro los ojos, mi corazón retumba. Me inunda el sueño y sueño con un palpitar de agua fresca y viento que huele a canela, mar y azafrán. Casi te oigo aquí.13 de junio de 2006
Camellos en la arena del reloj
Una vez escribí (o dije, que debería ser lo mismo), mientras miraba las borrascosas y violentas nubes en un cielo terso, empezando el día, terminando la noche... "¿Cómo sustraerse al influjo de la luna y el sol, que luchan en las tibias sábanas de nuestro cielo?". Ahora la luna, el sol, son las olas, los castillos de arena; las costas tomaron el nombre del cielo y su sutil y arenosa textura.
¿Cómo dejar de ver, cómo no quedar hipnotizado por esa lucha que nos jutifica y nos atropella y nos envuelve en ella? ¿Cómo dejar de ser lo que somos? Esa era la idea.
Ahora podemos ser sol, luna, mar, arena, camellos. Las sábanas están hechas de aire y tiempo.
31 de mayo de 2006
Sé todos los cuentos
26 de mayo de 2006
Primera voz
Al principio me parecieron ruidos lejanos, como murmullos. Yo me asustaba, es verdad, pero otras veces hasta resultaban confortables, especialmente aquel como rumor marino que llegaba a mí todos los días y al que me acostumbré a escuchar hasta quedarme dormido. Quién sabe de dónde salía. Creí que del cielo y del centro de la tierra. Desde que tengo memoria había estado encerrado en ese lugar. A fin de cuentas –pensé- nunca he sido muy cercano a nadie. Me hace compañía. Pero no entendía nada. Llegó un día terrible en que las cosas cambiaron. Todo lo que yo sentía, veía, todo mi mundo cambió alrededor. Como una inevitable caída, un vértigo absoluto, un momento de intenso miedo y confusión. Y dolor: sentí mi cabeza encogerse hasta límites tremendos, imposibles. De repente la realidad se tornó más ruidosa, más luminosa, los colores más vivos, hasta me parecía que había nuevos colores. Perplejo, me resultaba curioso y espantoso a la vez. Ahora ya no sólo coexistían conmigo las voces como rumores, incluso unas absurdas caras me veían, me increpaban con un torrente de palabras, sonidos más y más complicados que no terminaba de entender. Casi todo el tiempo era nada más quedarme así, tratando de darme cuenta qué se decían (porque siempre, siempre, antes que a mí, estaban hablando entre ellos, para sí mismos). Intentaba escuchar, darle sentido a esas voces. ¿Qué querían? ¿Por qué me ven así? Tras el esfuerzo, sólo agotamiento y hambre. Yo tampoco pude dormir más de una hora seguida toda la noche. Esto me hacía llorar, pero entonces volvían y me llenaban de preguntas incomprensibles. No, no les entendía. Ya casi pasa un año desde entonces. Hace días pude darme cuenta de lo que querían decir las combinaciones de algunos de esos ruidos: Es complicado, pero ya sé que se repiten con regularidad, de vez en cuando, y así cada sonido, aunque sea un rumor, una queja, tienen un significado especial. Poco a poco se acumularon en mi pensamiento muchas más de estas palabras. Pero ellos no se dieron cuenta, siguieron hablando sobre todo entre ellos, y cuando se dirigían a mí nunca esperaron respuesta. Creo que era necesario que la lengua se acomodara bien para poder emitir esos sonidos raros, como gritos chiquitos que se entrelazan rápidamente cortados por labios, lengua y dientes. Sí, con dientes es mucho más fácil, aunque sólo tengo dos. Hoy por la mañana, después de mucho pensarlo, pude decidirme, contestarle a esa voz, esa cara que escucho desde siempre. Le dije “Mamá”. Y sonrió.
24 de mayo de 2006
Cómo ver a una mujer invisible
22/05/06
El Universal
Lunes 22 de mayo de 2006
Las invisibles se harán visibles.
Todas las que se buscaron en casa y no se encontraron, las que se esfumaron para observar desde lo otro, las que creyeron escucharse pero no estuvieron seguras de haber estado, las que quisieron ser Sue -la heroína de los Cuatro Fantásticos- para traspasar todos los muros, las que lograron subirse al jet de la Mujer Maravilla y salieron volando, todas ellas participarán en La Inquietante (e Internacional) Semana de la Mujer Invisible.
Aún sin capturar los ojos ellas estarán ahí, con su paso estridente y su presencia palpable, clamorosa. Se harán presentes con fotografías, lectura de textos, videos y todo aquello que quepa dentro de la miopía o de la bruma. La exposición Las mujeres invisibles será el 27 de mayo, a las 19 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl del DF.
La convocatoria estuvo a cargo de las escritoras Cristina Rivera Garza y Amaranta Caballero Prado, quienes solicitaron a las de su género traspasar lo traspasable, ver ahí donde otros cierran los ojos (o ciegan los ojos sin necesidad de cerrarlos), y participar enviando sus imágenes.
Una probadita de lo que se verá en la muestra se puede consultar en los blogs www.amarantacaballero.blogspot.com y www.cristinariveragarza.blogspot.com.
Las mujeres que escapan a la vista
23 de mayo de 2006
El aroma de no estar
18 de mayo de 2006
21 de abril de 2006
Dorita
En sepia, acaba de despertar y abre los ojos, alza las orejas. La rodea su habitual mundo sin color. Hay nuevos habitantes en la casa y ella no lo entiende o lo entiende poco. Su olfato todavía confunde los olores de las 3 personas que eran dos. Todavía no lo entiende.Despierta se sacude y retoza. Piensa que el día de hoy es ayer. Piensa que mañana es hoy, por eso no entiende estos cambios. Piensa que la luz baña las cosas que salen de sus ojos de un tono sólo más claro que el resto. Sabe que las cosas que alcanza a ver moverse existen hasta donde su sonido las lleva, aunque ya no aparezcan esas manchas frente a ella. Incluso se da cuenta que las cosas permanecen, que dejan su rastro, su olor. Aunque se hayan ido, invisibles y silenciosas. En ese austero mundo corre, come y juega Dorita. Y es feliz.
para Chrystian+Nadia+LuisMiguel

