Grano a grano se hacen los castillos de arena. Ola tras ola desaparecen. ¿Cómo sustraerse al influjo de la tierra y el agua que luchan en las tibias sábanas de nuestras costas?
16 de agosto de 2006
Desde Jodorowsky
PSICOMAGIA EN UN HOSPITAL
(Estoy convencido de que estos médicos han leído mis libros)
Noticia aparecida en el diario francés Liberation:"Hemos operado y hecho transfusiones a más de 500 osos de peluche en estos últimos meses", explica muy seriamente el profesor Marcel Rufo, pedopsiquiatra en el C.H.U. de Marsella. En el "Hospital de la Timone" los osos de juguete reciben tratamientos y operaciones antes que los niños. Los pequeños sienten menos temor si ven a un oso recibir las mismas curaciones que ellos."
Esta noticia prueba una vez más que el cerebro acepta las metáforas como si fueran reales.
Este texto fue tomado de la página oficial de Alejandro Jodorowsky, sección La buena Noticia del Mundo.
Muy recomendable: http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/jodorowsky/home.htm
Una tarde cualquiera
Al salir a la calle, abandonar momentáneamente el cubo de cemento que habito, siento regocijo por una sensación muy primordial (primitiva, primaria, primigenia) en mi cuerpo primate. Era la caricia del viento fuerte y furioso que anuncia una tormenta. Era el espanto domesticado de escuchar un trueno cerca y a lo lejos al mismo tiempo, el cielo ruge y yo debajo de él, indefenso pero invencible. Es la respiración del cielo tocando la tierra, es la voz del cielo susurrando, es un roce planetario, una caricia en la piel de mi planeta. Y mi pelo se movía, mi piel se erizó. Esa cósmica caricia me tocó.
En la mitología azteca, Ehécatl es dios del viento y una de las formas de Quetzalcóatl. Su aliento mueve el sol y hace a un lado a la lluvia. Se enamoró de una muchacha humana llamada Mayahuel, y le dio a la humanidad la habilidad de amar para que ella pudiera regresarle su pasión.
Diosa Mayahuel. Imagen del Códice Borbónico. Dice el mito, que Mayahuel era una joven hermosa, que vivía en el cielo con su terrible abuela, una tzintzimitl (estrellas que diariamente tratan de impedir que el sol nazca). La bella joven huye con Quetzalcóatl [38 B] para amarse en un frondoso árbol convertidos en ramas; la abuela los descubre y envía a sus compañeras tzitzimime a matarlos. Quetzalcóatl se salva, pero Mayahuel muere carcomida por las estrellas. Sus restos son recogidos por Quetzalcóatl y tras enterrarlos, de ellos nace la primera planta de maguey, con la cual se produce el pulque, bebida ritual y ofrenda ceremonial para los dioses.
Diosa Mayahuel. Imagen del Códice Borbónico. Dice el mito, que Mayahuel era una joven hermosa, que vivía en el cielo con su terrible abuela, una tzintzimitl (estrellas que diariamente tratan de impedir que el sol nazca). La bella joven huye con Quetzalcóatl [38 B] para amarse en un frondoso árbol convertidos en ramas; la abuela los descubre y envía a sus compañeras tzitzimime a matarlos. Quetzalcóatl se salva, pero Mayahuel muere carcomida por las estrellas. Sus restos son recogidos por Quetzalcóatl y tras enterrarlos, de ellos nace la primera planta de maguey, con la cual se produce el pulque, bebida ritual y ofrenda ceremonial para los dioses. 24 de julio de 2006
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..
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20 de julio de 2006
Todo cambia
“... Frente a los excesos de la música romántica surgió el impresionismo, y así también Machado no escribió versos como Bécquer, ni Apollinaire como Baudelaire, ni hoy comemos los pollos a la manera de Enrique VIII ni cocinamos a la usanza de Ruperto de Nola, cuyo clásico gato asado apenas si se expende en algunos puestos de "carnitas" de la ciudad de México.”
José Fuentes Mares. Arte del bien comer y del mejor beber. En Nueva guía de descarriados. FCE, México, 2000.
12 de julio de 2006
Lo abominable es la intolerancia
Recuerdo una lección de tolerancia de mi abuela, quien defendió una vez, notablemente indignada, con tono airado a un personaje mítico:
"Pero, a ver, ¿cómo que el abominable hombre de las nieves? ¿Sólo porque es un monstruo es abominable? No, no debe ser..."
Entonces me imaginé al Yeti como un mono pachón.
4 de julio de 2006
K Ô A N
¿Cómo podemos sentir tan hondo la mirada que atraviesa unos párpados cerrados?
¿Pór qué cala el mensaje que expresa el silencio?
¿De qué manera se evita el cosquilleo de la mano que no te toca?
¿A dónde lleva el viaje que no se hace?
28 de junio de 2006
Otro de León Felipe
Este poema fue escrito en el siglo pasado. En ese entonces, el fascismo gobernaba el país del autor. Evidentemente, el temor que expresa, la desolación, el horror de ver cómo el mundo se mantiene cuerdo a pesar de los hechos sigue siendo actual. Lo podemos leer y estremecernos. También lo podemos oír en la voz del poeta. Escuchar
También podemos hacer que este horror sea útil y hacer un mundo más habitable...
PERO YA NO HAY LOCOS
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego, aquel estrafalario fantasma del desierto y ... ni en España hay locos. Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo.
Oíd ... esto,
historiadores ... filósofos ... loqueros ...
Franco ... el sapo iscariote y ladrón en la silla del juez repartiendo castigos y premios,
en nombre de Cristo, con la efigie de Cristo prendida del pecho,
y el hombre aquí, de pie, firme, erguido, sereno,
con el pulso normal, con la lengua en silencio,
los ojos en sus cuencas y en su lugar los huesos ...
El sapo iscariote y ladrón repartiendo castigos y premios ...
y yo, callado, aquí, callado, impasible, cuerdo ...
¡cuerdo!, sin que se me quiebre el mecanismo del cerebro.
¿Cuándo se pierde el juicio? (yo pregunto, loqueros).
¿Cuándo enloquece el hombre? ¿Cuándo, cuándo es cuando se enuncian los conceptos
absurdos y blasfemos
y se hacen unos gestos sin sentido, monstruosos y obscenos?
¿Cuándo es cuando se dice por ejemplo:
No es verdad. Dios no ha puesto
al hombre aquí, en la Tierra, bajo la luz y la ley del universo;
el hombre es un insecto
que vive en las partes pestilentes y rojas del mono y del camello?
¿Cuándo si no es ahora (yo pregunto, loqueros),
cuándo es cuando se paran los ojos y se quedan abiertos, inmensamente abiertos,
sin que puedan cerrarlos ni la llama ni el viento?
¿Cuándo es cuando se cambian las funciones del alma y los resortes del cuerpo
y en vez de llanto no hay más que risa y baba en nuestro gesto?
Si no es ahora, ahora que la justicia vale menos, infinitamente menos
que el orín de los perros;
si no es ahora, ahora que la justicia tiene menos, infinitamente menos
categoría que el estiércol;
si no es ahora ... ¿cuándo se pierde el juicio?
Respondedme loqueros,¿cuándo se quiebra y salta roto en mil pedazos el mecanismo del cerebro?
Ya no hay locos, amigos, ya no hay locos. Se murió aquel manchego,
aquel estrafalario fantasma del desierto
y ... ¡Ni en España hay locos! ¡Todo el mundo está cuerdo,
terrible, monstruosamente cuerdo! ...
¡Qué bien marcha el reloj! ¡Qué bien marcha el cerebro!
Este reloj ..., este cerebro, tic-tac, tic-tac, tic-tac, es un reloj perfecto ...,
perfecto, ¡perfecto!
LEON FELIPE ("El payaso de las bofetadas ...")
27 de junio de 2006
Este pequeño texto lo encontré, sin buscarlo, como comentario en un blog donde hay una referencia interesante a un artículo curioso acerca de Borges. Lo recomiendo para leer.
Tres kôanes debe plantear el discípulo avanzado en un dokusan (entrevista privada con el maestro durante un periodo de varios días de meditación llamado sesshin). El maestro, el roshi, deberá, en este intercambio de papeles, contestar o aprobar al discípulo. Fue en el templo zen de Sojiji, de linaje Soto, que Borges, durante su visita al Japón, y sin haber entrado a sesshin, fue considerado por los roshis Kodo Sawaki, Yamada Reirin y Taisen Deshimaru, como candidato apto para el dokusan del discípulo avanzado. Todos conocían esa obra de Borges en su traducción inglesa: What is Buddhism? (Shambala Publications Inc., 1983). Sawaki fue quien lo recibió. Borges formuló su primer kôan, recordando uno de sus versos: ‘¿Cuál es el otro lado de la tarde?’ Sawaki contestó: ‘Ha cesado de llover’. La memoria poética de Borges le proporcionó el segundo: ‘¿En qué sentido es pobre una araña?’ Sawaki sólo sonrió. Borges, ciego, interpretó su silencio como aprobación, y lanzó su tercer kôan: ‘¿Cómo puede un día ser ávido como el lazo en el aire?’ Sawaki no dijo nada; tampoco sonrió. Se dio cuenta que Borges había pisado la otra orilla desde hacía tiempo, y pensó que si el Viento sopla donde quiere, en lo Vacío todo puede caber.
[Texto citado a su vez en nota de Milenio. Aparece en El otro lado de Humberto Martínez, 1996, Editorial Verdehalago.]
Vue par un triangle, la Sphère est un kôan!
26 de junio de 2006
Argentina peca. (Peca de plata)
"Lo séptimo, que también peca mortalmente cualquiera, que fingiendo saber poco jugar a la pelota, o a cualquier otro semejante juego atrae a jugar al que sabe mucho menos que él, o usa de falsos dados o cartas, con notable daño del con quien juega. Y el que diciendo más puntos de los que tiene gana, o no avisa al con quien juega, que se ha errado en contar perdiendo cosa notable por ello. Y el que toma la mano, o el primer lugar, sin ser suyo. Aunque los que miran y ven tales yerros, no parecen obligados, a avisar como el que juega, por la razón del manual."
Martin deAzpilcueta, Compendio del manual de confessores, ... - Valladolid, 1586 21 de junio de 2006
Cinnamomum verum
Un aroma picante y dulce a la vez. Un respiro de ansiedad y deseo juntos. Un destello rojo de sangre y moreno de piel. Canela que se bebe, canela que se mastica, canela que se esparce como un fino talco comestible sobre la piel, convirtiéndola en una duna alimenticia y mágica. Polvo suave y tejido recto de una madera comestible.
19 de junio de 2006
De eFe
Regreso a la tierra que está sobre un lago que se está achicando, dejando un vacío. Regreso a un cuarto vacío, a un cuarto menguante. Regreso al suelo en donde el cielo cae sobre mi cabeza y se puede poner gris y confundirse con las nubes densas y lentas que me nublan los ojos desde adentro. Estoy parado en el anonimato de la multitud y huele a un país antiguo. Estoy rodeado de ese país y de sus sonidos.
Cierro los ojos, mi corazón retumba. Me inunda el sueño y sueño con un palpitar de agua fresca y viento que huele a canela, mar y azafrán. Casi te oigo aquí.13 de junio de 2006
Camellos en la arena del reloj
Una vez escribí (o dije, que debería ser lo mismo), mientras miraba las borrascosas y violentas nubes en un cielo terso, empezando el día, terminando la noche... "¿Cómo sustraerse al influjo de la luna y el sol, que luchan en las tibias sábanas de nuestro cielo?". Ahora la luna, el sol, son las olas, los castillos de arena; las costas tomaron el nombre del cielo y su sutil y arenosa textura.
¿Cómo dejar de ver, cómo no quedar hipnotizado por esa lucha que nos jutifica y nos atropella y nos envuelve en ella? ¿Cómo dejar de ser lo que somos? Esa era la idea.
Ahora podemos ser sol, luna, mar, arena, camellos. Las sábanas están hechas de aire y tiempo.
31 de mayo de 2006
Sé todos los cuentos
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
Que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan
con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
León Felipe
26 de mayo de 2006
Primera voz
Al principio me parecieron ruidos lejanos, como murmullos. Yo me asustaba, es verdad, pero otras veces hasta resultaban confortables, especialmente aquel como rumor marino que llegaba a mí todos los días y al que me acostumbré a escuchar hasta quedarme dormido. Quién sabe de dónde salía. Creí que del cielo y del centro de la tierra. Desde que tengo memoria había estado encerrado en ese lugar. A fin de cuentas –pensé- nunca he sido muy cercano a nadie. Me hace compañía. Pero no entendía nada. Llegó un día terrible en que las cosas cambiaron. Todo lo que yo sentía, veía, todo mi mundo cambió alrededor. Como una inevitable caída, un vértigo absoluto, un momento de intenso miedo y confusión. Y dolor: sentí mi cabeza encogerse hasta límites tremendos, imposibles. De repente la realidad se tornó más ruidosa, más luminosa, los colores más vivos, hasta me parecía que había nuevos colores. Perplejo, me resultaba curioso y espantoso a la vez. Ahora ya no sólo coexistían conmigo las voces como rumores, incluso unas absurdas caras me veían, me increpaban con un torrente de palabras, sonidos más y más complicados que no terminaba de entender. Casi todo el tiempo era nada más quedarme así, tratando de darme cuenta qué se decían (porque siempre, siempre, antes que a mí, estaban hablando entre ellos, para sí mismos). Intentaba escuchar, darle sentido a esas voces. ¿Qué querían? ¿Por qué me ven así? Tras el esfuerzo, sólo agotamiento y hambre. Yo tampoco pude dormir más de una hora seguida toda la noche. Esto me hacía llorar, pero entonces volvían y me llenaban de preguntas incomprensibles. No, no les entendía. Ya casi pasa un año desde entonces. Hace días pude darme cuenta de lo que querían decir las combinaciones de algunos de esos ruidos: Es complicado, pero ya sé que se repiten con regularidad, de vez en cuando, y así cada sonido, aunque sea un rumor, una queja, tienen un significado especial. Poco a poco se acumularon en mi pensamiento muchas más de estas palabras. Pero ellos no se dieron cuenta, siguieron hablando sobre todo entre ellos, y cuando se dirigían a mí nunca esperaron respuesta. Creo que era necesario que la lengua se acomodara bien para poder emitir esos sonidos raros, como gritos chiquitos que se entrelazan rápidamente cortados por labios, lengua y dientes. Sí, con dientes es mucho más fácil, aunque sólo tengo dos. Hoy por la mañana, después de mucho pensarlo, pude decidirme, contestarle a esa voz, esa cara que escucho desde siempre. Le dije “Mamá”. Y sonrió.
24 de mayo de 2006
Cómo ver a una mujer invisible
22/05/06
El Universal
Lunes 22 de mayo de 2006
Las invisibles se harán visibles.
Todas las que se buscaron en casa y no se encontraron, las que se esfumaron para observar desde lo otro, las que creyeron escucharse pero no estuvieron seguras de haber estado, las que quisieron ser Sue -la heroína de los Cuatro Fantásticos- para traspasar todos los muros, las que lograron subirse al jet de la Mujer Maravilla y salieron volando, todas ellas participarán en La Inquietante (e Internacional) Semana de la Mujer Invisible.
Aún sin capturar los ojos ellas estarán ahí, con su paso estridente y su presencia palpable, clamorosa. Se harán presentes con fotografías, lectura de textos, videos y todo aquello que quepa dentro de la miopía o de la bruma. La exposición Las mujeres invisibles será el 27 de mayo, a las 19 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl del DF.
La convocatoria estuvo a cargo de las escritoras Cristina Rivera Garza y Amaranta Caballero Prado, quienes solicitaron a las de su género traspasar lo traspasable, ver ahí donde otros cierran los ojos (o ciegan los ojos sin necesidad de cerrarlos), y participar enviando sus imágenes.
Una probadita de lo que se verá en la muestra se puede consultar en los blogs www.amarantacaballero.blogspot.com y www.cristinariveragarza.blogspot.com.
Las mujeres que escapan a la vista
Apenas abrí los ojos, su mirada se hizo transparente. Después, los ojos. Y las cuencas. Poco a poco mis ojos penetraban azorados el lugar donde estaba su cabeza.
Una forma curiosa de ocultarse es hacerse evidente. Los espectros se muestran (espejo, espectáculo). Y uno se sorprende. Emparentados con los fantasmas, los espectros sólo se dejan ver. Están situados en el grupo de entes de los que la mayoría, en su presencia, borra de su vista a causa de la perplejidad y, al desaparecer, roban el pensamiento dejándonos un punto ciego en la memoria, cuya perturbadora presencia nos impide generar cualquier otro recuerdo, excepto el hecho de que eso ya no está allí. Así, los espectros logran esconderse bien a la sombra de nuestro asombro.
La palpaba en los sitios en que iba desapareciendo ("Ante mis ojos", decimos: Cómo confiamos en que son las ventanas de la realidad).
La ausencia y la presencia son palabras femeninas. El olvido, el error, son nombres masculinos. Una broma que realizan las mujeres invisibles es simular ser espectros. Aparecen y desaparecen ante nuestros ojos. Y los hombres que las vemos (e inmediatamente después no vemos) solemos caer en el olvido y el error.
Una vez que oí su nueva voz (transparente y cristalina) supe que no iba a verla más. Al cerrar los ojos, vi la sombra de su olor, moviéndose difuminada.
El olvido de la presencia, el error de la ausencia. A veces se confunden estos cuatro elementales conceptos de la existencia, la memoria y el juicio y se llega al olvido de lo erróneo, la presencia ausente, el error de la presencia y otras abominaciones. Lo que caracteriza a la memoria es su falta de persistencia (somos víctimas de los relojes rígidos). Lo que la mujer invisible nos muestra al desaparecer es la ausencia impregnada de olvido o maquillada con error.
Esta mujer no esperó a que la dejara de ver. Rápidamente continuó su charla mientras daba pasos, casi brincos, que resonaban en el piso mojado. Y su voz, como el agua, caía cerca de mí y me salpicaba la razón, dejando manchas indelebles.
Aún así, la invisibilidad no implica ausencia. La ausencia es lo que se muestra, la presencia es invisible. El no-ver es algo que no termina y no inicia. Se ubica en un sitio sin tiempo que llamamos presente. Nuestros ojos añoran (ignoran) el pasado y quieren adivinar el futuro, por eso el parpadeo que significa la ausencia suele ser angustiante.
Ahora rumio su imagen perdida, aunque de vez en vez el río tumultuoso de voces en la calle me recuerda esas últimas gotas de su presencia e inexplicablemente distingo aún sus ojos en las sombras.
Lo que nos salva es lo que queda impregnado en la memoria de lo no visible. Lo que nos salva es que cuando una mujer se hace invisible a nuestros ojos permanece tocando una fibra, algo reconocible desde lo más hondo. Saber que está allí.
A veces lloro. Antes me cuidaba de no hacerlo en público. Ahora (no sé por qué) ya no me importa. Hasta puedo hacerlo ahora. Creo que nadie me ve.
23 de mayo de 2006
El aroma de no estar
Es curioso cómo ausencia, si se pronuncia rápidamente, llega a sonar como escencia. El aroma, el centro de algo. Lo que lo sostiene. Así, si una ausencia es breve (¿un parpadeo? Un poco menos breve) nos hace percibir, como cuando entrecerramos los ojos, la escencia de algo que no podemos captar con los ojos, eso que la imagen oculta y que nos causa ruido colorido en la memoria. La ausencia rápida y breve aturde un poco al olvido y nos quita imágenes cotidianas, nos hace sentir un escozor que, si se prolonga, duele con nostalgia. Creo que en algunos casos la ausencia (si se pronuncia rápidamente) trae un eco, un resabio, un perfume de escencia.
18 de mayo de 2006
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