El negro silencio pesa
mientras la noche es arrastrada
por el tic-tac de un caracol.
Grano a grano se hacen los castillos de arena. Ola tras ola desaparecen. ¿Cómo sustraerse al influjo de la tierra y el agua que luchan en las tibias sábanas de nuestras costas?
En Sumatra, alguien quiere doctorarse de adivino. El brujo examinador le pregunta si será reprobado o si pasará.
El candidato responde que será reprobado... JLB. Sobre Matemáticas e imaginación, de Kasner & Newman.
Este oso está teñido, impregnado, manchado. Porta en su piel y sobre su cuerpo (este que toca el suelo con toda la planta a cada paso) manchas que alguien ha llamado la escritura del dios. Las manchas son del jaguar-balam, verdadero rey de la selva. En la selva vivo yo.
Un solsticio, una tarde que me es imposible recordar, nació una mujer. Una mujer itinerante, acertante (no errante), una mujer que dibuja y escribe y habla como si el aire fuera de papel, como si las letras fueran de colores, como si los trazos fueran verbos. Nació una mujer con amor y con amor empieza su nombre en tercera persona y en infinito infinitivo. Si me apuran, también en subjuntivo y eso incluye el universo.
Un día 21 como el que corre, como el que se lanza al azar esperanzado como a un mar, floreció. Ella es una mujer que tiene impedido marchitarse, y no lo hace. Y no lo hará.
La hermandad, esa cósmica casualidad, nos envuelve en un abrazo trascendente. Celebremos que estamos allí, mirando el cielo.
Cinco veces han transcurrido tres años desde que empezó a amanecer un sol. Ese año el sol de arriba se ocultó un momento detrás de la luna, abochornado. Y amaneció un día feliz, Felicísimo.
El 27 de agosto es el 239º día del año del Calendario Gregoriano y número 240 en los años bisiestos. Quedan 126 días para finalizar el año.
Una luna blanca se perfila suave e ingrávida. Tenue, sonríe cálida y misteriosamente, mientras se empaña en una nube que la atraviesa, desconsiderada. Me sonríe tímidamente, como si quisiera acordarse de mi. Pero tiene miedo, se la está comiendo la noche. Apenas surge de ese denso azul que en el infinito se hace negro. Se ven algunos destellos de lo que queda de otras lunas que ya se comió. La noche es una muerte pantanosa, la noche es un parpadeo del cielo. La noche termina cuando amanece, a veces.
La luna continúa sonriendo, en tenaz persistencia. Quizá ya sabe que no se hundirá para siempre. Quizá ya sabe que se su silueta recortada es hipnótica. Un arco de luz, de leche, de suave tacto en medio del inclemente y turbio y sanguinolento cielo. Sangre de astros la empapa y vuelve a salir. Nos saluda otra vez.
"Hay una lágrima en el fondo del río de los desesperados"
Sabina/Páez
"Hoy voy a dejarme una lágrima en la sangre"
Charly García.
"No puedo dormir con esas lágrimas goteando encima de mí"
Héroes del silencio
"Shed a tear for her bloodstained clothes"
Roger Waters